
Billy es un pequeño elfo de cuatro años (40 años humanos) que se encuentra a las afueras de un templo dónde será criado por los clérigos de la región. Abraza a su osito en espera de que regrese el sacerdote que ha decidido transferirlo de lugar.
Este oso de felpa es el único gesto amable que alguien ha tenido con él desde hace tiempo. Le fue dado por Phepo, un viejo monje que encontró al elfo recién nacido a las puertas de su monasterio, él lo nombro William (Billy de cariño) y se ocupo de todas sus necesidades.
Después del fallecimiento de Phepo, Billy sufrió el abandono y maltrato por parte de los otros monjes del monasterio, quienes creían que el niño era la encarnación de una maldición enviada por los dioses, dada su apariencia (Albino). No se atrevieron a terminar con la vida del pequeño por temor a dicha maldición en la que se decía que desatarían al demonio poseído en él, este se liberaría trayéndoles más infortunios e incomodidades de las que padecían. Ellos habían escuchado de la terrible masacre de los La-ih ayudados por criaturas de la obscuridad en contra de los habitantes de la ciudad de Aldemildor (una ciudad élfica) siendo Billy el único sobreviviente.
En base a su apariencia, el pequeño Billy era culpado toda ocasión que algo malo ocurriera en el lugar (malas cosechas, muerte de animales, sequías, etc.). La gente del pueblo exigía se expulsará del lugar a la maldición viviente para frenar la racha de sucesos desafortunados. Así es que los clérigos decidieron transferirlo a otro monasterio lejos del lugar en el que Billy había vivido, para regresar la paz y tranquilidad al pueblo. Esto ocurrió varias veces, por lo que el elfo no supo hasta entonces lo que era un hogar.
Conforme iba siendo transferido y alejándose más y más de su lugar de origen, el rumor sobre la maldición viviente se iba debilitando. Sin embargo la extraña aura de William mantiene siempre preocupados a quienes lo adoptan.
Es por esto que William esta esperando en un nuevo monasterio, donde desea poder encontrar un hogar permanente. El clérigo que lo ha llevado se encuentra hablando con el sumo sacerdote. Se le ha ordenado esperar a las afueras del templo, para que no asuste al sacerdote con su aspecto.
Billy ha estado esperando por horas y tiene hambre, sin embargo no se atreve a moverse, pues teme el castigo que pudiera serle impuesto por desobedecer. Por lo que trata de olvidarse del hambre abrazando a su osito, recuerdo único de lo que alguna vez significó sentirse protegido y amado.